Jefe terrorista “José” cumple amenaza: ataca base militar en Satipo y balea a 6 soldados

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Reaparece el narcoterrorismo en el VraemFrancotiradores de la banda de Víctor Quispe Palomino pretendían destruir la Base Contrasubversiva Nueva Libertad (antes Mazángaro), cuya ubicación les interrumpe el libre tránsito hacia amplias zonas de cultivos de hoja de coca y de producción de pasta básica de cocaína.

Una vez más la estratégica Base Contrasubversiva de Mazángaro (ahora denominada Nueva Libertad), ubicada en el distrito de Vizcatán del Ene (SatipoJunín), fue blanco del hostigamiento con armas de fuego por parte de terroristas del Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP), un grupo que se desprendió de Sendero Luminoso y que dirige el ayacuchano Víctor Quispe Palomino, camarada “José”. Mazángaro es la puerta de acceso a la zona de Vizcatán, Ayacucho, el “cuartel general” de “José” desde 1999, aproximadamente.

Desde que el Comando Especial del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Cevraem) dispuso la instalación de la base de Mazángaro en el año 2008, los terroristas se han empecinado en tratar de desalojar a los militares porque su presencia les perturba el libre tránsito en un área de enormes plantaciones de cocales y producción de pasta básica de cocaína. Hace ocho meses, el Cevraem decidió desplazar dos kilómetros la base de Mazángaro y rebautizarla como Nueva Libertad.

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Desde que las fuerzas de seguridad dieron baja a los “mandos militares”, los camaradas “Alipio” y “Gabriel“, el 12 de agosto de 2013, la banda terrorista dirigida por Víctor Quispe sufrió un demoledor golpe. Pero poco a poco, sin embargo, comenzó a reconstituir sus fuerzas. El 5 de agosto de 2015, un francotirador mató al sargento EP Crisólogo Antizana Miranda, quien resguardaba un helicóptero que había llegado a la base de Mazángaro.

Casi tres años después, ahora con nuevos elementos captados entre los hijos de los militantes más veteranos, “José” reinició las acciones contra las fuerzas de seguridad. Como informó el domingo La República, hace un mes la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) interceptó un audio en el que Víctor Quispe anunciaba una nueva campaña contra militares y policías desplegados en el Vraemy, dirigiéndose a los pobladores, culpaba de las muertes al gobierno por intentar desaparecer al MPCP.

Agenda de muerte

Como parte de la nueva campaña terrorista, simbólicamente “José” escogió el 7 de junio (Día de la Bandera, inmolación del coronel Francisco Bolognesi, patrono del Ejército) para ordenar la emboscada de una camioneta policial de la comisaría del distrito de Anco (Churcampa, Huancavelica), lo que ocasionó la muerte de cuatro efectivos.

Este lunes 11 de junio, los hombres de “José” siguieron cumpliendo con sus planes y emprendieron un hostigamiento armado contra la base de Nueva Libertad (antes Mazángaro). Al finalizar la jornada, se han contabilizado hasta el momento seis soldados heridos. No se ha reportado la muerte o la detención de algún terrorista.

Los miembros del MPCP practicaron la misma modalidad de siempre: se encaramaron en las partes altas, alrededor de la base contrasubversiva, y comenzaron a disparar hacia los efectivos desde las 11:20 de la mañana.

El sargento Edgardo Maymara Benacho recibió el impacto de fusil en el cuello, por lo que tuvo que ser evacuado de inmediato por la gravedad de la herida.

El Cevraem ordenó que los efectivos de la base salieran en busca de los atacantes del MPCP, por lo que fueron recibidos con fuego nutrido. Otros cinco soldados recibieron impactos de bala, lo que demostraba que los terroristas esperaban la reacción de los militares para emboscarlos en los alrededores. Los malheridos tuvieron que ser enviados por helicóptero hasta la base del Cevraem, en Pichari, en la provincia de La Convención, en la selva cuzqueña.

Reaparición armada

Al cierre de edición, las fuerzas de seguridad han desplegado operaciones en busca de los atacantes. Todavía no se conocen los resultados.

Desde que en el gobierno de Ollanta Humala se dio de baja a los cabecillas Alejandro Borda Casafranca, “Alipio”, y Marco Quispe Palomino, “Gabriel”, en 2013, las fuerzas del orden no han vuelto a reeditar un golpe tan devastador a la dirigencia terrorista compuesta por fanáticos maoístas que se atribuyen ser los “verdaderos seguidores de la lucha armada”.

Debido a que no se continuó con la estrategia de inteligencia operativa -se formó una Brigada Especial con efectivos de élite del Ejército y la Marina-, casi cinco años después los terroristas se han refundado como MPCP -para diferenciarse de Sendero Luminoso-, se han reagrupado y rearmado y han iniciado una nueva campaña con el objetivo de sabotear las elecciones regionales y locales.

“¿Qué podemos hacer nosotros cuando estos soldados policíasdefienden a las clases opresoras en operativos militares, generalmente mediante ataques por sorpresa, armados hasta los dientes, con aviones de guerra, con helicópteros artillados, con armas de artillería, bombas, cohetes y rockets? Si nos encuentran con la guardia baja o mal posicionados, ¡no nos van a abrazar o felicitar con el pétalo de una flor! Ellos vienen a asesinarnos y en estas circunstancias es que actuamos en defensa propia… ¡y los aniquilamos!”, advirtió el camarada “José”. Se vienen tiempos duros para las fuerzas de seguridad en el Vraem.

Militares heridos se recuperan en el hospital de Pichari

– Mediante comunicado, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas confirmó la identidad de los militares que resultaron heridos durante el ataque a la patrulla que acudió para apoyar la búsqueda de los narcoterroristas que hostigaron la base Nueva Libertad.

Se trata del teniente primero AP Fernando Gonzales Junco (35) y los técnicos de segunda FAP Armando Novoa Angulo (43) y Javier Pérez Herrera (40), así como los oficiales de mar AP Eddy Mariño Teves (29) y Alex Dionisio Piñam (29). Se recuperan en el hospital de Pichari. Otro herido es el sargento primero reenganchado Edgardo Maymara Benacho, con pronóstico reservado.

Por otro lado, el ministro del Interior, Mauro Medina, acudió a la Comisión de Defensa del Congreso y, según fuentes legislativas, admitió que pese a la alerta de un ataque narcoterrorista inminente –como el del jueves 7 de junio, cuando murieron 4 policías– no se acataron las directivas de reforzar el desplazamiento de las patrullas.

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