Huaral: 48 muertos en ‘La Curva del diablo’ de Pasamayo

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Accidente mortal. Un choque, en circunstancias aún poco claras, provocó la caída de un bus interprovincial por un abismo de más de 100 metros. El vehículo quedó destrozado por completo y solo seis personas sobrevivieron. Las tareas de rescate se suspendieron anoche por la crecida en la marea y la oscuridad de la zona. Restaba recuperar 24 cadáveres. El tráiler involucrado tenía el certificado de inspección técnica vencido.

El bus interprovincial quedó volteado en el fondo del abismo, con las llantas hacia el cielo y destrozado por el choque y una caída de más de 100 metros. A la distancia, aquella imagen ya anunciaba una tragedia que se confirmó con el pasar de las horas.

La muerte volvió a revelar con crudeza todo el drama que puede generar un accidente de carretera: 48 vidas se apagaron en un instante, familiares que desesperados luchaban por conservar la esperanza, o que se quebraban en llanto al confirmar que su pérdida era irreparable.

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Al mirar más de cerca la escena, entre los fierros retorcidos o apilados sobre las rocas, decenas de cadáveres permanecían inmóviles y ensangrentados. Estaban muy cerca de la orilla, a merced de la marea que los cubría de a pocos, como si los estuviera reclamando.

El nuevo año se vistió pronto de luto en un lugar cuyo nombre suena maldito, que transmite un mensaje contrario a todo buen pronóstico. Para los camioneros y la gente que por allí transitan, este tramo de la vía Serpentín de Pasamayo, en Huaral, recibe un título que se lee como un presagio de la muerte: le llaman “La Curva del Diablo”.

A las 11:43 de la mañana del último martes, en el segundo día del 2018, en este conocido tramo ubicado al norte de Lima se produjo uno de los peores accidentes viales de los últimos años.

“Es un sitio muy peligroso por las curvas y la neblina”, explicó Dino Escudero, jefe de Carreteras de la Policía Nacional, mientras ensayaba explicaciones sobre las causas del incidente y detallaba algunas características de la zona (ver infografía).

Desde el principio de todo el operativo, las condiciones geográficas —abismo profundo, terreno arenoso y poco firme, pendiente pronunciada— complicaron las tareas de rescate. Eso todos lo veían con pena desde las redes sociales y los canales de televisión.

Hicieron falta tres helicópteros de la Dirección de Aviación Policial para llegar hasta el lugar donde estaba el bus azul y blanco, lo que permitió rescatar a seis personas.

Al buscar sobrevivientes, o tal vez cuerpos ya muertos, un numeroso equipo de bomberos, policías y marinos batallaba contra la oscuridad, la neblina y la propia fuerza del mar.

Para subir cada cadáver se requerían grupos de hasta 20 personas, que se apoyaban con cuerdas para elevar las camillas en las que acomodaban los cuerpos sin vida.

Y aunque muchos de los rescatistas tenían la intención de trabajar hasta que las condiciones naturales sean favorables, por la noche sus acciones se tuvieron que suspender para no exponerse al peligro de trabajar a ciegas.

La cruel incertidumbre

A cada minuto aumentaba la incertidumbre entre los familiares de los pasajeros, que acudieron a los terminales terrestres para buscar información, algunos con esperanza, otros resignados y con miedo.

“Mi hermano viajaba sentado en el asiento detrás del chofer”, comentó José Laguna Huapaya desde el terminal de la empresa de transportes San Martín, en La Victoria. Horas después le confirmaron lo que ya presentía. “(Alejandro) deja a su esposa y dos hijos, uno de ellos todavía menor”, agregó.

La informalidad del transporte interprovincial ni siquiera permitía confirmar la cantidad de viajeros en el bus. En la lista de la empresa San Martín figuraban 44 personas que se embarcaron desde Huacho hacia Lima alrededor de las 10 de la mañana, además del chofer y de la terramoza. Sin embargo, ninguna autoridad precisaba si alguno de ellos había bajado en el camino o si otros más habían subido en la ruta hacia Lima.

Los reportes oficiales, con la crueldad que acompaña la poca claridad en medio de la desesperación, se limitaban a informar que “al menos” 36 personas habían fallecido. Varias horas después del accidente solo se podía confirmar que cinco de las seis rescatados habían sido trasladados al Hospital Nacional Alcides Carrión, en el Callao.

La directora de ese centro de salud, María Elena Aguilar, indicó que todos tenían múltiples contusiones, se encontraban estables y en evaluación para ser intervenidos en caso sea necesario. El sexto sobreviviente fue referido al Hospital de Chancay.

Recién alrededor de las seis de la tarde, el fiscal penal de Huaral, Fernando Escobar, confirmó que no había más sobrevivientes. “La policía especializada en accidentes de tránsito llegó al lugar de los hechos y realizó las diligencias correspondientes, pero todo está en investigación”, dijo sobre el origen de la tragedia.

El representante del Ministerio Público consiguió descender hacia la zona donde permanece el bus. “La inaccesibilidad del lugar es una dificultad porque está al costado del acantilado. Es casi imposible el acceso (…). La marea sube, la oscuridad nos gana y cada vez es más difícil recuperar (cadáveres)”, declaró más adelante.

Minutos después, el coronel PNP Germán Valdivieso Carpio, jefe de la División Policial de Huaral, confirmó que en total eran 48 los muertos.

Al cierre de su jornada, el oficial indicó que se habían rescatado 24 cadáveres, de los cuales 14 ya estaban en la morgue de Chancay y otros 10 estaban camino a este.

Del grupo restante, 12 se encontraban entre los fierros del bus y los otros 12 ya se encontraban “a buen recaudo, lejos de la marea de la zona”.

Aunque las autoridades involucradas en el levantamiento de cadáveres prefirieron no revelar las identidades de los fallecidos, pues el proceso no estaba concluido, algunas de ellas fueron confirmadas por familiares y amigos.

Por ejemplo, se supo que entre las víctimas mortales se encuentra Astrid Sánchez Falero, subdirectora de Normalización y Certificación de Competencias Laborales del Ministerio de Trabajo.

Las causas probables

De acuerdo con las primeras informaciones de la Policía de Carreteras, el accidente se produjo porque un tráiler, que viajaba con dirección al norte, impactó con el bus interprovincial, que circulaba en dirección sur. Según esa hipótesis el tráiler invadió el carril contrario, chocó contra el bus y provocó su caída al abismo (ver infografía).

La primera de las unidades mencionadas, de placa AFJ-758, aparece registrada como propiedad de la Corporación Levisa S.R.L, de acuerdo con datos de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp). Este vehículo era conducido por Cristian Quillahuamán Cusihuamán.

Según el coronel Franklin Barreto, de la División de Investigación de Accidentes de Tránsito, la hipótesis principal es la invasión de carril, pero la velocidad podría haber sido un factor a considerar.

Sobre este punto algunos agentes en la zona informaron que al tráiler se le reventó la llanta delantera de la izquierda. Otra teoría es que se trata de un accidente por “alcance”, es decir, cuando un vehículo golpea a otro por detrás y provoca que pierda el control.

“Hemos recibido un primero reporte de forma extraoficial. Hemos marcado, por el posicionamiento global (GPS), que el tráiler iba a 52 kilómetros por hora, pero en un momento previo iba a 62 kilómetros por hora. La primera hipótesis es la invasión de carril, (pero) consideramos en este caso que la velocidad es un factor que contribuye al accidente”, dijo Barreto.

Luis Martínez, administrador de la empresa San Martín, descartó que el accidente haya sido provocado por el conductor de su unidad, identificado como Dionisio Tapia.

“Es ‘La Curva del Diablo’, es una pendiente que va en forma perpendicular al mar. El chofer es uno de los mejores conductores que ha tenido San Martín. Es uno de los más experimentados”, declaró Martínez, quien dijo que asumirá sus responsabilidades.

Sobrevivientes

Carlos Ramos Vásquez

Hansen Córdova Pacheres

Denis Vances Díaz

Kevin Villalobos Rojas

Javier Quispe Soto

Máximo Jiménez Vilcayaure

Accidente puso al Perú en los ojos del mundo

El accidente en Pasamayo no pasó desapercibido para los medios de comunicación internacionales, que informaron a su modo los detalles sobre la tragedia que dejó 48 muertos en Huaral.

Esta lamentable noticia fue replicada por medios de reconocido prestigio como The Washington Post, Univisión Noticias, CNN, la BBC, ABC News, Clarín, El País, El Mercurio, entre otros.

En la mayoría de dichas publicaciones se destacó que el sitio del accidente es conocido como ‘La Curva del Diablo‘, lo que llamó la atención de sus periodistas y miles de lectores.

De acuerdo con información de la agencia Bloomberg, Perú es el décimo país con las carreteras más peligrosas del mundo, al nivel de Indonesia, Colombia y otros países con alto índice de accidentes de tránsito.

Sin certificado

En regla. A través de un comunicado, Sutrán informó que las unidades involucradas en el accidente contaban con habilitación vehicular, SOAT y licencias de conducir vigentes.

Peligro. No obstante, la entidad indicó que “el camión remolcador” que impactó con el bus tenía vencido el certificado de inspección técnica vehicular.

Investigación. Sutrán agregó que apoyará con las investigaciones de la Policía para esclarecer el caso.

Pasajeros

En esta lista no se considera a los seis sobrevivientes.

Dionisio J. Tapia Álvaro (chofer)

Yomaira Quiche Nicho (terramoza)

Alejandro Laguna Huapaya

Emilio Moncada Ferrebú

Lorena Lezameta León

Tatiana Velazco Portocarrero

William Romero Aranda

Ana Cárdenas Vivas

Ángel Alcántara Montes

Elvira Díaz Pavache

Toribio Torres Boucon

Dereck Ojeda Perochena

Vladimir Polo López

Pedro Carranza Rojas

Carlos Mechato Araujo

Jenny Suárez Peña

Leticia Lezameta León

Astrid Sánchez Falero

Armando Gutiérrez Aldoradín

Marisabel Napuri Ramírez

Irene Palomino Sánchez

Gisella Maturano Reyes

Piero Ojeda Espinoza

Luz Ramírez Ochoa de Polo

Carlos López Romero

Mary Guardales Rodríguez

América Cabello Antonio

Luz Mary Soto Díaz

William Chapilliquén Antón

José Rojas Bernal

Johana García García

Clorinda Ventocilla Flores

Fernando Bustamante Méndez

Consuelo Quintana Falcón

Raúl Sanchez Sotelo

Hugo Tiznado Calcina

Ada Burga Henrido

Cedil Fernández Morales

Margarita Vergara Díaz

José Urbano López

Sixto Oyola Grados

Iván Jiménez Díaz

Ana Bustamante Méndez

Gerardo Meza Lenin

Lucy Polo Ramírez

Fiorella García Bautista

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